El otoño despierta en nuestro hemisferio y en los mercados de Mallorca se empiezan a exponer unas hermosas piezas de pescado que hacen las delicias de nuestras mesas y restaurantes. La ‘llampuga’ en catalán, dorado o lampuga en castellano, de nombre latino coryphaena hippurus, se planta en puestos y pescaderías y todos los que hemos tenido la suerte de disfrutarla, se nos hace la boca agua cuando la vemos, hermosa y fresca, sobre los cúmulos de hielo de nuestros comercios.
La ‘llampuga’ es un pescado azul de precioso colorido cambiante en relación a su estado de ánimo o agotamiento. Su color verde azulado en el lomo, se torna amarillo oro con incrustaciones de lapislázuli en el cuerpo, para pasar a un desvaído azul a las pocas horas de su muerte. Debe su nombre este pescado, en catalán, debido a la velocidad que es capaz de desplegar en el agua, por lo que parece un ‘llamp’ o relámpago.
La ‘llampuga’ resulta más que exquisita, sobretodo, degustada en dos sabias recetas, a cazuela con pimientos rojos y guisada con fideos. La ‘llampuga’ tiene un sabor compacto y sobrio, sin estridencias en su punto de sal. Su textura es uniforme y su hermoso sabor a mar no es muy acentuado como suele ocurrir en los pescados azules. Lo maravilloso de su sabor es lo bien que es capaz de maridar con los productos propios de Mallorca y nuestros vinos. La ‘llampuga’ en cualquiera de sus versiones culinarias es más que recomendable para los amantes de la rica y estupenda cocina tradicional de cualquier punto del mundo.
Ahora que el tiempo se afea para dar paso al otoño, las peregrinaciones a los puestos de mercados de pescado tendrán como protagonista el reencuentro de la ‘llampuga’ con nuestra mesa, tanto en restaurantes como en casa..
Llampuga amb Prebes