
Parece que mencionar a Mallorca haciendo referencia a su época invernal es algo falto de sentido. Si incidimos en una posible estancia de unos pocos días, parece que la propuesta es descabellada... pero, ¿se puede disfrutar de Mallorca en pocos días y en invierno? Tenemos una respuesta para esta pregunta que no falla... SÍ, mayúsculo. Permitidnos haceros una propuesta de viaje para este próximo puente del 3 al 8 de diciembre.
Para conocer bien la isla en pocos días es importante tener habitación en un hotel de Palma, o del sur de la isla y coche de alquiler. Al llegar del aeropuerto y una vez dejado las maletas en el hotel, siempre es bueno darse un paseo por la ciudad, sea por la mañana, tarde o noche. Si se llega por la mañana, sería nuestro día en Palma y si es por la tarde o noche se puede visitar los exteriores del casco antiguo con la catedral, la Almudaina, Cort y Parlamento.
Estos tres pueblos de montaña ofrecen unas vistas únicas de Mallorca. Valldemossa es el hermoso lugar donde a principios del siglo XIX, el compositor Frederic Chopin y su amante George Sand pasaron un invierno. Fruto de esta estancia la escritora parisina escribió su relato Un invierno en Mallorca, donde su mentalidad francesa y cosmopolita de la época chocó frontalmente con la mentalidad puritana y conservadora de la Mallorca rural del siglo XIX. A día de hoy, si George Sand, que vestía de hombre y fumaba, si volviera a reescribir su obra, seguramente hablaría maravillas de Valldemossa y de las gentes de Mallorca. Deià es un pueblo que parece de postal. Ubicado en una parte amable de la sierra de Tramontana, escalona sus casas y calles hasta coronarse con una iglesia parroquial y su cementerio. Dos hechos curiosos destacan en este cementerio. Desde sus lápidas y nichos se ve el mar y en él descansan los restos de uno de los genios más importantes del siglo XX, Robert Graves, autor de Yo, Claudio entre otras obras. Sóller es un pueblo que se halla en un estrecho valle de la sierra, rodeado por los macizos montañosos, posee una plaza e iglesia de ensueño. Pero su atractivo principal es el puerto de Sóller, al que se puede llegar desde Sóller en un coqueto tranvía.
No hay nada como un paseo de montaña en Mallorca en invierno cuando el tiempo lo permite. La Serra de Tramontana está en su máximo esplendor. Desde Palma y pasando por Inca, Selva y Caimari, el monasterio de LLuc el centro espiritual de Mallorca. Situado en un paraje de montaña precioso, en su templo se halla la Verge de Lluc, patrona de Mallorca. Conviene no olvidar el paso por el horno de leña de Lluc para degustar las típicas empanadas y cocas mallorquinas. De camino hacia Pollensa, por una carretera que da directamente a esta población, se llega a las bodegas de Mortitx donde se pueden catar y saborear los caldos de la tierra que se producen en el microclima de la viña de Mortitx. Una vez en Pollensa, es de visita obligada el Calvario con sus 365 escalones y la plaza del pueblo donde los cafés calentarán los cuerpos de nuestros visitantes. El Puerto de Pollensa se ubica a pocos minutos del casco urbano de Pollensa. Resultan fenomenales su marina y paseo. Es un lugar que tiene una magia única cuando se observa el mar. Una de las mejores vistas sobre el mar de Mallorca es la que ofrece el mirador de Formentor, también muy cerca del Puerto de Pollensa en dirección al faro de Formentor.
Yendo en dirección Manacor desde Palma y una vez en Manacor tomando dirección hacia Portocristo, tendremos la oportunidad para ver y disfrutar de unas de las maravillas naturales de Mallorca. Las cuevas del Drac y dels Hams son elementos naturales emblemáticos de Mallorca que no se pueden dejar de visitar.
Las calles Jaime III, Jaime II, Sindicato, Platería, Borne y algunas zonas de las Avenidas son los centros neurálgicos de compras de Mallorca. Además los centros comerciales situados en las afueras de Palma como Porto Pi y Festival Park, permiten realizar las compras que se deseen o bien disfrutar de una película. Por la tarde, siempre es un buen momento para visitar nuestros edificios emblemáticos: la Catedral, la Almudaina, Cort y Parlamento. Si apetece un largo paseo, siempre se puede subir hasta el castillo de Bellver, para disfrutar de esta construcción, del Museo de Palma y de las vistas sobre la bahía. Día 8 de diciembre - Vuelta a casa En el momento de volver a casa sería interesante pensar que Mallorca en invierno muda su temperatura estival por otras más frías. Cambia su semblante veraniego por uno de sabor invernal. Todo se vuelve más tranquilo y sosegado, si cabe, en invierno. Pero Mallorca no se para, sigue dinámica, incluso en invierno.
