
Que a España llegaba una ola de frío siberiano es algo que muchos de nosotros habíamos escuchado en las noticias de diversos medios. Y los pronósticos no han fallado, ya que muchas ciudades y comunidades autónomas hoy se han levantado con frío, lluvia, viento y nieve. Sin embargo, nunca pensé que esto pudiera llegar hasta Palma, la capital, y buena parte de la isla de Mallorca, así como a otros puntos de las Islas Baleares.
Es verdad que, en los meses más duros del año, la Serra de Tramuntana suele cubrirse de un leve manto de nieve que suele perdurar durante días en los picos más altos. Pero en esta ocasión no ha sido así, ya que la nieve ha visitado prácticamente todos y cada uno de los rincones de la isla, dejando cubiertos de color blanco lugares tan señalados como La Seu o el Castillo de Bellver.
Desde las primeras horas de la mañana del sabado, los mallorquines hemos sido testigos de una increíble nevada que ha dibujado un paisaje cubierto de varios centímetros de nieve, llegando incluso a superar con facilidad los 15 centímetros de espesor en puntos próximos al mar. Calvià, Andratx, Lluc, Sóller, Valldemossa, Pollença, Bunyola y Felanitx, entre muchos otros municipios, cuentan con carreteras cortadas, algo completamente inusual en el archipiélago balear, al menos desde la famosa nevada del año 1956.
