Parece que mencionar a Mallorca haciendo referencia a su época invernal es algo falto de sentido. Falto de sentido porque en la mentalidad de los turistas que nos visitan Mallorca sólo Mallorca es Mallorca en estío, no en invierno. Otras mentalidades intuyen que Mallorca tiene un clima como el de las Islas Canarias, casi de verano perpetuo, nada está más alejado de la realidad. Mallorca en invierno se recoge sobre sí misma, dando a su vida diaria un nuevo impulso. Aquellos lugares por visitar y actividades por hacer durante la época estival (menos los baños en la costa) son perfectamente disfrutables. Mallorca en invierno tiene un encanto único y hay actividades que son preferibles desarrollarlas en invierno a en verano.
A principios del siglo XIX, el compositor Frederic Chopin y su amante George Sand pasaron un invierno en Valldemossa. Fruto de esta estancia la escritora parisina escribió su relato Un invierno en Mallorca, donde su mentalidad francesa y cosmopolita de la época chocó frontalmente con la mentalidad puritana y conservadora de la Mallorca rural del siglo XIX. A día de hoy, si George Sand, que vestía de hombre y fumaba, si volviera a reescribir su obra, seguramente hablaría maravillas de Valldemossa y de las gentes de Mallorca.
Durante los meses de invierno, los días disfrutan de pocas horas de luz solar. Mallorca parece envolverse de un hálito casi mágico. Esa luz tenue, disipada, suave y débil imprime en Mallorca su sabor de invierno. Los valles y las montañas parecen someterse a este efecto luminoso, como si encogieran sus cimas y replegaran sus llanos y laderas en acto de sumisión al sol. Las lluvias riegan toda Mallorca en invierno, la nieve hace acto de presencia en sus puntos más elevados, los árboles permanecen desnudos, expectantes, a que llegue de nuevo la primera. Pero la vida no se para en Mallorca. Las gentes de Mallorca se trasladan desde la costa al interior, es el momento de la vida en los pueblos y la capital. Las actividades por llevar a cabo son numerosas y fenomenales.
No hay nada como un paseo de montaña en Mallorca en invierno. La Serra de Tramontana está en su máximo esplendor. Los pantanos de Cúber y Gorg Blau parecen lagos suizos, llenos de vida, de frescor y verdor. Rutas como el Torrente de Pareis, el camino del Archiduque, subir desde Randa hasta el Monasterio de Cura, subir al Monasterio de Lluc son rutas populares que se llenan de mallorquines, muy aficionados a los paseos de montaña. La bicicleta es una buena compañera en invierno. Las rutas entre pueblos, señalizadas como cicloturísticas son actividades de una belleza impresionante. El invierno en Mallorca es también un momento para disfrutar de la equitación. Existen numerosas instalaciones en toda Mallorca para practicar este deporte, tanto para principiantes como para jinetes y amazonas experimentados. Las marinas deportivas no ven reducidas sus actividades, ya que los residentes de Mallorca, salen a navegar y preparan sus embarcaciones en invierno. La mar en invierno tiene dos caras, la amable y afable y la tormentosa. Nuestros experimentados navegantes bien lo saben. La actividad estrella de nuestro invierno es la práctica del golf. Los campos de Son Vida, Aucanada, Santa Ponsa, Puntiró, Pulla y muchos más se visten de gala en la época invernal para que los aficionados a esta disciplina, disfruten de su invierno en Mallorca.

Los pueblos y la capital Palma de Mallorca se visten de invierno. Sus bares, plazas, restaurantes y comercios se llenan de vida. El invierno en Mallorca es el momento de disfrutar de nuestra apreciada gastronomía. Los embutidos como la sobrassada y el botifarró son las reinas de las barbacoas y de fiestas populares como la de Sant Antoni en Sa Pobla y Sant Sebastià en Palma de Mallorca. El llom amb col (filetes de lomo de cerdo con col y setas de temporada) es uno de nuestros platos más apreciados. Los paseos urbanos están a la orden del día en invierno. Las bodegas, cafeterías y bares sirven bebidas calientes como el chocolate a la taza. Las calles de Palma de Mallorca y de los pueblos de Mallorca se atenúan como la luz del astro rey. El casco antiguo de Palma, de enormes y vetustos edificios parece languidecer por efecto de la luz. A nivel cultural, las exposiciones, museos, conciertos, lecturas y desfiles de moda están a la orden del día.
Mallorca en invierno muda su temperatura estival por otras más frías. Cambia su semblante veraniego por uno de sabor invernal. Todo se vuelve más tranquilo y sosegado, si cabe, en invierno. Pero Mallorca no se para, sigue dinámica, incluso en invierno.